Alterar la realidad.
Ese es el dilema. El fotógrafo es libre para hacerlo, puede capturar un instante y reflejarlo fielmente o puede actuar sobre él y modificarlo. ¿Es ético alterar la realidad? Un polémica analizada miles de veces. Procesar o no procesar las fotos, ahi la cuestión. Yo tengo clara la respuesta: Depende. Depende de la intención final que se busque y al final es bastante probable que todas las posturas tengan algo de razón. Si se busca mejorar las condiciones iniciales de la toma, un buen procesado puede reparar una técnica poco depurada (máscara de enfoque, recorte, ajuste de niveles, etc.) ¿Qué hay de malo en ello? Yo particularmente no estoy en contra, a riesgo de discrepar con los más puristas. Al fin y al cabo eso se hacía ya hace muchos años en la fotografía analógica dentro del laboratorio. Si se busca crear una imagen nueva, diferente de la realidad, mediante técnicas de procesado más agresivas (hay infinidad de estilos) realmente se está creando una nueva obra, es definitiva arte. No será un fiel retrato de la realidad capturada, pero no por ello se le debe restar valor. ¿Acaso un cuadro no se pinta a partir de un lienzo en blanco? ¿Que hay de malo en pintar una obra a partir de una fotografía? Me encantaría escuchar vuestros razonamientos. La foto está tomada en el tejado de un castillo en Normandía (Francia) en un día gris y triste. Convertí el cielo en un degrado de gris a negro para resaltar el pájaro en la cubierta. Lo confieso. Soy “culpable”.